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PATRONATO SAN JUAN DE LA FRONTERA - CHACHAPOYAS

LA CORONACION: CINCUENTA Y SEIS AÑOS DE HISTORIA

 

Coronación de la "Virgen Asunta" 1952

            Muy de madrugada, pase saltando las cunetas que pasa por el medio de la calle “El Comercio” para dirigirme a la Casa Arzobispal. Era mi primera entrevista como periodista de los 50.

 

Toque la puerta, Pedro Pablo Reátegui, sacerdote charapa muy joven y asistente del Obispo me hizo pasar a la sala principal, que se adornaba de sillones revestidos de cuero con sellos acuñados de Luis V. Monseñor Otoniel Alcedo, alto con mirada tierna, me saludo y notando mi nerviosismo, agarrándome de los hombros, me dijo: Todos tenemos una primera vez. Para mí era primera vez que conocería en persona a Octavio Ortiz Arrieta, el de la sonrisa angelical, el de la mano tendida, el de los ojos verdes como la esperanza, el pastor que ama a las ovejas, el ángel guardián de Chachapoyas.

 

Lo estreché la mano, bese su anillo, no pude plantear ninguna pregunta pese a contar con lápiz y papel, porque noté su profunda emoción, se notaba en su mirada. Iba a coronar a la Patrona de Chachapoyas, nuestra VIRGEN ASUNTA.

 

A las nueve de la mañana, emocionado por este encuentro y por contar con la primicia para el periódico “El Amigo de las Familias”, fui a casa, luego de un ligero baño, pasé por el cuartel de Yance, para salir a la Plaza Mayor por la calle de Ayacucho. En la rotonda, una banda de músicos entonaba una serie de melodías. El pueblo estaba de fiesta, pese a las lluvias y el frío de días anteriores, esa mañana del 15 de agosto de 1,952, el sol salió para brillar con fuerza, el cielo fue más azul, el Puma Urco lucía majestuoso.

 

Ese día los caballos de la plaza, habían sido sacados, los empedrados de las calles principales habían sido baldeados, la pileta de La Merced y de la Plaza Mayor lucían su brillo. Delegaciones de diferentes partes del país llegaron anticipadamente en cinco vuelos que aterrizaron en El Tapial. Cerca de la Catedral, me cruce con Gilberto Tenorio muy devoto él, muchacho, me dijo- Hoy la Virgen María nos protegerá para siempre y verás que nuestra querida Chachapoyas, gozará de sus bendiciones. Por la calle de Bongará, venían las autoridades del pueblo. Se veía al Alcalde, a los del Poder Judicial, con su elegante traje de color negro que culmina en cola. Corbata michi y sombrero de copa.

 

A las 10 y 30 de la mañana, todo el pueblo, entonó cánticos a María al ver salir de Catedral al Obispo de Chachapoyas Octavio Ortíz Arrieta, que conjuntamente con representantes del Gobierno Central y del Nuncio Apostólico representante del Papa, salieron a realizar la ceremonia central. A paso lento pero firme, aun que cansado, Ortiz Arrieta, levantó en sus manos una hermosa corona dorada. “Yo te corono. Madre mía, para que seas la Reina de este mi pueblo. Te corono, ante tu pueblo que desde hoy estará bajo tu protección”. Cayó de rodillas en señal de sumisión y de humildad, los aplausos sonaron en la Plaza Mayor, miles de mejillas se limpiaban las lágrimas de gozo. Yo temblaba de emoción. Era el periodista que cubría una información que marcará historia en Amazonas.

 

Me desperté sudando y de emoción, miré en la cama a mi esposa. Me di cuenta que estaba vivo y que todo era un sueño. Derramé algunas lágrimas  por este hermoso sueño y por otro lado de impotencia por no haber sido testigo directo de esa ceremonia que para muchos debió ser inolvidable, como lo será para nosotros este 2,008, donde Dios nos permitirá testificar ante la historia los 56 años  de coronación de MAMA ASUNTA, PATRONA DE NUESTRA QUERIDA CHACHAPOYAS y que poco a poco contará con una renovada Catedral digna de su estirpe y angelical belleza. 

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